martes, 15 de marzo de 2011

Obertura

Iniciar, desde un vacío casi abismal, desde el horizonte llano de la inexperiencia, un puente. Un puente hacia la coherencia, un puente que escapa de la isla del sueño constante en que vivo, puente peligroso, por que no decirlo, un puente de cuerdas flojas y madera putrefacta, de esos que salen en las películas de aventuras más tópicas. Nadie ha visto nunca uno, pero esos puentes existen. ¡Por supuesto que existen! Esta misma primera entrada, es en si, el primer listón y la laaaarga cuerda de este puente. Esta misma entrada es el inicio... y volvemos al tema primero: "Iniciar" como en la obertura de una ópera, he presentado el inicio y el puente, y ahora reaparecen. Iniciar un proyecto, por insignificante que sea, siempre tiene como síntoma una leve emoción, ambición, cosquilleo creativo.
Y es que lo que nos emociona son los inicios. Y todo son inicios. Porque, sencillamente, el segundo listón del puente que coloque, será también el inicio de la continuidad del propio puente... y así sucesivamente.

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